Bitácora de Sitio es la libreta de campo de un técnico de instalaciones. Levantas la visita en el sitio —áreas, equipos, checklist, fotos y firma— y sales con el reporte armado, sin pasar por una computadora.
Cada levantamiento se organiza en tres niveles: el sitio, sus áreas y los elementos que hay en cada una. Puedes registrar racks, IDF o gabinetes, nodos de red, cámaras, puntos de acceso, tableros eléctricos, equipos y una categoría general. Cada tipo pide sus propios datos y trae su propia lista de verificación de campo. Si te equivocaste de área, mueves el elemento a la correcta y se lleva sus fotos, sus datos y su checklist: no hay que capturarlo de nuevo.
Respondes cada renglón con Sí, No o No aplica, y la app te propone el estado del elemento: correcto, observación, falla o pendiente de revisar. Es una propuesta, no una imposición: si tú marcaste el estado a mano, la app no te lo cambia; te dice qué sugiere y tú decides con un toque.
Para levantamientos de CFE-máticos hay una ficha especializada que reduce la escritura: ocho condiciones físicas, diez módulos funcionales, diagnóstico, refacciones y estimación de cuadrilla. También puedes registrar medidores kWh multifuncionales A3 ALPHA/VL2R, PowerLogic ION8650 u otros: configuración eléctrica, datos visibles, estado físico, cableado Ethernet, enlace, ping, protocolos y lectura remota. Las fotografías guiadas reciben su pie automáticamente y, al volver de la cámara, la pantalla regresa al mismo botón para continuar la secuencia sin buscarlo.
Tomas las fotos desde la propia app o las eliges de tu fototeca, y cada una queda pegada al elemento correcto. A cada foto le puedes escribir un pie que explique qué prueba, y ese pie viaja al índice de evidencias del paquete que entregas. Las fotos se reducen antes de guardarse para que quepan en el reporte sin llenar el iPhone.
Con la cámara también puedes leer la placa de datos de un equipo. La app te muestra lo que leyó y te propone marca, modelo, número de serie y dirección IP como candidatos; tú tocas el que sea correcto y solo entonces se escribe. Lo que no toques, no se escribe: la app no adivina un número de serie.
Antes de entregar, un bloque te dice exactamente qué falta —el cliente, quién levantó, elementos sin revisar, fotos, la firma— y cada punto te lleva de un toque a la pantalla donde se arregla. Los hallazgos no cuentan como faltantes: una falla es el resultado del trabajo, no un pendiente.
La firma se hace con el dedo en la pantalla. Es constancia de campo: acredita que el levantamiento se hizo en ese sitio y en esa fecha. No es una firma electrónica avanzada y el reporte lo dice con esas palabras.
Al final compartes por la hoja de iOS —WhatsApp, correo, Archivos, AirDrop— cualquiera de tres cosas: el PDF con el membrete de HENET, el archivo CSV de doce columnas para abrirlo en Excel, o el paquete ZIP completo con el PDF, el CSV, el índice de evidencias y todas las fotos. La app te dice cuánto va a pesar el paquete antes de armarlo, con el PDF ya contado; si no lo puede calcular, te dice que no lo sabe en vez de darte un número a medias.
Opcionalmente puedes sellar la visita con las coordenadas del sitio. Solo se piden cuando tú tocas el botón, nunca al abrir la app, y si no hay señal la visita se queda sin sellar y el reporte lo dice: la app no inventa una coordenada. La misma regla vale para todo lo demás: si una foto ya no está en el iPhone, la app te avisa cuántas faltaron al armar el paquete, en vez de omitirlas en silencio.
Todo funciona sin señal, porque no hay nada que conectar. Bitácora de Sitio no tiene cuentas, no sincroniza y no envía nada a internet: no hay una sola conexión de red en la app. Los levantamientos viven en tu iPhone, en archivos que puedes borrar cuando quieras, y los archivos que preparas para compartir se guardan en una carpeta que la app te deja vaciar y que además se limpia sola.
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